jueves, 4 de diciembre de 2008

Siempre te amare

Su sonrisa conspira mi alegría
Y sin maldad conjura mi tristeza
Si ilumina mi vida, la más bella
Si sateliza lejos me lastima

Mi tierna vocación es decisiva
Curvar su corazón con la potencia
de mi verdad, cosquilla que contenta
su jornada de horas sin sonrisas

Su felicidad es como la luna
En su creciente de luz afilada
Con ensoñación de las comisuras
Intermitencia en la noche humana
Hacerla reír es mi amor en suma
y después el gran premio es mirarla

jueves, 13 de noviembre de 2008

Te captura, te hipnotiza, te sorprende y deleita


OLD BOY


La venganza es un manjar que para saborearlo hay que saber esperar. El sentimiento al que hago mención es el lastre en la racional evolución del ser humano y el corazón de una película anormal, genial, violenta, sorprendente, del calibre que solo tienen las obras de culto.
Encontré el DVD pirata de “Old Boy”, intermitente, en una galería de la ilegalidad y menospreciado por el público en su exploración y búsqueda del boom de la temporada: High School Musical 3. Hasta nuestro país el metraje surcoreano llegó con el nombre “Hipnosis Mortal”, título tibio, referencial e insolente para denominar a la mejor película del 2003, galardonada en Cannes y en el festival Internacional de Cine en Sitges.
Si una noche de lluvia ves a un sujeto con un paraguas violeta, cambia de acera y ve a casa. La tragedia de Oh Dae-Su comienza el día del cumpleaños de su única hija. Consigo llevaba un obsequio para ella pero completamente ebrio terminó en una estación de policía por escandaloso. Un viejo amigo del colegio pagó por su liberación y mientras llamaba por un teléfono publico a casa de Oh Dae-Su, el protagonista desaparece.
Inmejorable inicio que enciende el interés del espectador. Old Boy del director Park Chan-wook se basa en el manga japonés del mismo nombre pero de distinta línea narrativa y final. El thriller consigue el principal de los requisitos: Cautiva y desde el principio, acelera el pulso, regula el ritmo, apura los latidos nuevamente y detiene el corazón cuando lo cree apropiado.
Pónganse en la piel del anti-heroe. Después de haber sido secuestrado, Oh Dae-Su, llega a una habitación. Transcurren los días con sus noches, nadie le dice que ocurre y porque ha sido confinado a este cuarto. Por un pequeño corredizo en la parte baja de la puerta le entregan los alimentos, durante las noches lo gasifican para dormirlo y medican para que el encierro no lo enloquezca. Hacen bien, porque serán quince años de morder labios y deambular por el mismo piso, cuidando y alimentando con desesperación, su deseo: la venganza.
Edmundo Dantes de la novela El conde de Montecristo se interpone insistentemente en Old Boy, como icono del personaje, nada más. Oh Dae-Su pasará su cautiverio en compañía de un televisor que le remediara la eternidad y soledad del encierro sin embargo también lo convertirá en un marginal de la realidad. A través del aparato se topará con un informativo que le avisa del asesinato de su esposa, le acusan de ser el homicida, su hija ha sido dada en adopción.
No es Edmundo Dantes acusado injustamente, recluido, vengativo, compensando por el destino y redimido por el amor. Es Oh Dae-Su y el es ruin, trasgresor, parasito transformado en algo peor. Cuando hace una lista de sus enemigos, descubre que le ha hecho daño a mucha gente, no se degrada sino le molesta el problema que tendrá para buscar al responsable y hacerle pagar. Se entrena físicamente, se tatúa líneas en los puños por cada año, roe la pared con esperanza y cuando esta a centímetros de respirar el smog de la calle... Llenan de gas como cada noche su sofisticada celda pero despierta el siguiente día dentro de una maleta puesta en lo alto de un edificio, es libre.
Son ciento veinte minutos de terapia del rencor, arte y narrativa hipnótica. Mencionaba en el párrafo anterior que Oh Dae-Su es liberado, sin embargo coincido en que solo ampliaron las paredes de su celda. Entonces el hombre del martillo inicia su carrera departiendo sufrimiento, puñetes, patadas y obviamente martillazos para conocer a su castigador y mas inquietante, su motivo.
Un genial Choi Min-sik interpreta a un irracional e infantil Oh Dae-Su. El actor tuvo que recibir entrenamiento y seguir un régimen para cambiar la imagen del deslustrado personaje cotidiano antes de ser el desquiciado vengador. Le acompañan a la misma altura Woo Ji-tae (Lee Woo-jin) y Gang Hye-jung (Mido). En el 2007 la polémica marco a Old Boy cuando el también ciudadano de corea del sur Cho Seung-hui acribilló a 32 estudiantes del Instituto Virginia Tech (EE.UU.), el psicópata envió videos a los medios informativos, dos imágenes son similares a las fotos promociónales de Old Boy. Punto aparte la influencia del film en las paranoias y esquizofrenias del mundo.
La fotografía de la película (Jung Jung-hoon) merece todos los premios. Los planos son suficientes para demostrar el desamparo, la obsesión y la soledad. Asimismo la claustrofobia dentro de la habitación-cárcel, pero la combinación de los elementos dentro de un encuadre es otra característica a resaltar, así como los contrastes de color y formas. Así se crean imágenes o secuencias que son sellos de la película. Como marca registrada del film destacó la escena de la pelea de Oh Dae-Su contra el bando de secuestradores, un traveling lateral que registra el combate. Hastiados de las peleas que nos regala el cine y que mas parecen danzas acrobáticas esta vez la cámara se desplaza y nos entrega una masacre sin pudor, estética del furor. No todos los orientales saben artes marciales.
Tambien Recuerdo la escena del calamar devorado, el animal retuerce las ventosas en su intento por escapar de aquella boca, es un acto inconciente porque la cabeza del molusco ya ha sido destrozada por los molares de Oh Dae-Su. Parece una advertencia, un pronostico, una metáfora de lo que viene. Se utilizaron cuatro calamares para conseguir la toma, causo controversia, el director agradeció al equipo y a los calamares sacrificados cuando le entregaron el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes.
“Old boy”, “Hipnosis Mortal”, incluso en algunas partes del planeta la consignaron, “Cinco Dias Para Vengarse”. Este es un film distinto y se distingue por mostrarnos a un ser humano sin la indumentaria de la moral represora y la razón autosuficiente. Encontramos al animal humano legitimo, pulido hasta el nervio, consagrado por el dolor, perseguido por el recuerdo y en busca de la satisfacción intima de la venganza.
Les entregue la primera dosis de esta maravilla del séptimo arte, no puedo revelar el argumento completo. Delimito la película con dos frases de la misma. Como prólogo: “Ríe y el mundo reirá contigo, Llora y lloraras Solo” y como epílogo: “¿Solo porque sea una bestia no tengo derecho a vivir?”Se rumora que se prepara un remake (rehecho) para el público de occidente. Si son ciertas las infidencias se conseguirá un producto atractivo pero de menor impacto, imposible superar al original. A pesar que el papel de Oh Dae-Su vaya a manos del taquillero Will Smith y la dirección de la nueva versión al rey midas, Steven Spielberg.

lunes, 20 de octubre de 2008

Motor y Motivo: Descifrado

Luz de mis ojos
aire que respiro (Si es luz y aire, indispensables. Antes como se las ingeniaba para mirar y ¿que respiraba?)

Eres en mi vida
Motor y motivo (Aquí se descubre la vocación por la mecánica del compositor)

Ayer tan lejana
hoy tan dentro mío (Que giro repentino en la canción y en que tiempo)

Solo con mirarte
me has hecho cautivo (Ya quisieran las bandas de secuestradores contar con esos dones)

Ocupas mi mente
Un noventa por ciento (Y uno se pregunta el 10% restante en que lo ocupa)

Tu nombre pronuncio (El orden de los factores no altera el producto: tu nombre pronuncio o pronuncio tu nombre)

Muero por tus besos (Retórica del amor y no seria mejor: Vivo por tus besos, yo opino)

Me emocionaste
mi mundo es sereno (Que contradicción. ¿Se emociona o su mundo es sereno?)

Te has adueñado
de mis sentimientos (Recomendamos especificar que sentimientos)

Ay como has hecho
para que te quiera (No sabe que le atrae. Esto toma connotaciones de ser floro)

Dependo de ti
como planta la tierra (Este es un arrebato amoroso, un símil entre la actitud emocional en pareja y la jardinería básica)

Sin mover un dedo
me has hecho adorarte (Debe estar muy buena)

A primera vista
me enamoraste (“No existe el amor a primera vista” José Feliciano)

Te regalo mi vida (Tragedia shakesperiana en la cumbia)

Mi cariño sincero
mi alma, mis sueños (¿Y como será el cariño concero?)

Y todo lo que quiero (juego de palabras con paradójico resultado: todo lo que quiere y acaso no la quiere a ella)

y no me cansa decirte:
Te amo (ni que fuera un esfuerzo sobrehumano)

Le grito al mundo
te amo, te amo (Retiro lo anterior. Para que todo el mundo escuche, vaya esfuerzo y que exageración)


Me doy cuenta que no soy bueno para hacerla de gracioso y más revelador todavía: estoy escuchando mucha cumbia.

viernes, 17 de octubre de 2008

Una aventura más


Volvió con el látigo, el sombrero y la casaca de cuero. Pasaron dieciocho años desde que el famoso arqueólogo se entrometió en la cruzada nazi y la búsqueda del santo grial. El héroe envejeció, esta vez los enemigos provienen de la ex URSS, el misterio tiene mucho que ver con los fetiches cabezones de Steven Spielberg y parte de la película dicen sucede en nuestro Perú.
La cuarta aventura de Indiana Jones es una sorpresa tanto así como sobrevivir a una explosión atómica refugiado dentro de un refrigerador de plomo. Pero ahí estaban Silvestre Stallone y Bruce Willis puliendo recuerdos y repitiendo hazañas. Entonces Lucas Film vistió al sexagenario Harrison Ford con las indumentarias del aventurero de los ochenta y lo hizo montar este nuevo espectáculo de escenarios fantásticos, efectos especiales, acrobacias-persecuciones, balas comunistas y demás ingredientes que pronosticaron un éxito de taquilla, y así fue.
El inicio es bueno como para reconciliarnos un poco con los responsables del filme que vapulearon el digno final de “la ultima cruzada”: A los dos Jones con sus amigos cabalgando hacia el crepúsculo y la música que compuso John Williams de fondo, en clara conclusión de la aventura que comenzo en 1981.
Así empieza este nuevo artificio taquillero: Los soviéticos llegan al Área 51 haciéndose pasar por soldados americanos, abren el baúl del automóvil, rueda un sombrero y echan por tierra a su rehén que recoge la deslucida fedora. La sombra del aventurero se impone sobre la portezuela del vehiculo militar y Henry Jones Jr. “Indy” se cubre la cabeza con su noble casco de fieltro.
La trama de “la calavera de cristal” emparenta el denominado incidente Roosevelt, osamentas alienígenas, la cultura paracas y la leyenda del dorado. Todo revuelto en plena guerra fría. La historia la idearon George Lucas y Jeff Nathanson, pero el guión paso por varias manos antes del Si definitivo. Incluso el director de Sexto Sentido, Manoj Night Shyamalan, colaboró con un guión alternativo que no acepto Steven Spielberg y se decidió por la adaptación de David Koepp (guionista de Jurasic Park y Spiderman). El rey midas del cine dirige nuevamente a Ford y al elenco retornó karen Allen (Marion Ravenwood del “Arca de la Alianza”) con una sorpresa para el maduro Indiana.
Algunas torpezas serán ubicadas y condenadas por los ilustrados peruanos durante el visionado del film que supera las dos horas. Un ejemplo: Indiana llega a Perú, el trazado habitual sobre el mapa señala a Cuzco como el destino de los viajeros pero vemos a los personajes en el Aeropuerto de Nazca. Doble y monumentales errores porque lo que existe es el Aeródromo “Maria Reiche” de Nazca y no esta ubicado en la ciudad imperial sino en la region Ica.
También causan molestia los disparates históricos, porque los hay, así como las imprecisiones geográficas y las combinaciones culturales al antojo. El amargo bocado pasa con sorbos de adrenalina que los protagonistas brindan en cada secuencia de acción, inverosímiles secuencias algunas veces pero efectivas para los seguidores de este genero.
Antes del “The End” del comentario indico lo siguiente: “Indiana Jones y la Calavera de Cristal” no supera a sus antecesoras pero se impone ante el habitual panorama del cine, ocasionalmente irradiado por una película decente, digamos que esta intenta serlo.
Una aventura más del canoso arqueólogo que todavía no entrega la posta o mejor dicho el látigo a su sucesor, pero esa parece ser la intención de continuar la saga. Personalmente la película tiene un principio memorable, regular en toda su trayectoria y un final previsible desde el principio, desde el primer trailer, del primer póster. Eso de Spielberg y los extraterrestres es irremediable.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Desamparado

desperté,
no tenía mis manos,
desde las uñas a los brazos
sentía un escozor insólito.
y lloré sus ausencias.
Más llanto hubo
cuando no tenía nada:
Manos,
para limpiar los mocos
y la tristeza esplendida.

desperté,
no tenía mis ojos
y tanteé la almohada
el piso, en busca de luz
sentía el calor
de las lágrimas
mientras me las tragaba.
Sin ojos para llorar
consolé el alma
con un grito de pájaro
de dios abatido
por una piedra insolente.

desperté,
no tenía mi boca
y golpeé con los codos
las paredes mientras
extrañaba un tremendo
rayo proveniente
de mis costillas.
Me censuraron
la sonrisa y los suspiros,
me quitaron todo
poco a poco, día a día.

cuando no era nada más
que un fantasma,
merodeador de habitaciones
del alba a la luna,
me embargaron
los sueños de ayer
y sus consecuencias:
ideas, deseos y demas,
en ese orden.

desperté un día
y me habían devuelto todo
pero no podía
dar muchas gracias
disfrutarlo, ni reir,
ni mi llanto más alegre
supo prosperar, otra vez.
solo me aterraba
la sensacion de cadaver
olvidado y extraviado
sin misas, llantos, ni oraciones:
el desamparo.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

casi fantasma

Le halle descansando, sentado sobre una piedra al lado de la carretera, ambos hacíamos camino al pueblo llamado Yura Viejo. El Tendría sesenta años o más, llevaba una gorra azul sobre la cabeza, camisa envejecida del mismo color y una mirada debilitada por el sol. Las simétricas arrugas que enmarcaban sus ojos hacían sospechar senderitos de lágrimas próximas sin embargo aún no sabía si el llanto sería de alegría o tristeza.
Rápidamente nos unió la fraternidad que siempre afecta a los peregrinos, a los viajeros que comparten el mismo andar y requieren decir algo para no hacer caso al cansancio, el sudor y al tiempo. Pronto abandonamos el asfalto caliente e ingresamos a un atajo hecho por los pies constantes de los pobladores locales.
Quince minutos después del saludo éramos buenos amigos, de alguna manera también hermanos. Iniciamos una conversación acorde a nuestra situación, me contaba sus recuerdos mientras removía la tierra con sus zapatos antiguos, inapropiados para un trote tan duro.
“Hubo una gran fiesta antes de que me fuera, en el aniversario del pueblo y las familias más ricas, prepararon comidas y ponche…” decía con palabras lejanas. Lanzó una laja al hondo abismo que se abría al lado izquierdo del caminito y yo capturaba las imágenes del sitio con una cámara fotográfica no profesional pero que me calaba el ánimo de artista.
La conversación derivó en un gesto de duda por parte de mi camarada, perdimos rumbo, sabíamos que no podríamos remediar el error regresando todo lo andado así que inventamos un pasaje en medio de las enormes piedras y los dominantes arbustos que se impusieron de repente.
Fatigado pero nostálgico señalo una parte del paisaje, en el lugar a donde su dedo apuntaba hace mas de treinta años se desbarrancó un ómnibus y murieron diez personas, “nosotros bajamos y habían muertos botados como sacos, otros estaban malheridos o mejor dicho bienheridos pero lo que nos sorprendió fue encontrar a un niño abrigado, envuelto en mantas, se salvó de milagro, ni lloraba…”
Detuvo su relato cuando una culebrilla de cerro paseó su torso gris frente a nosotros, trazó veloz un enigma en la tierra y se escondió debajo de un hatillo de flores amarillas.
“Dicen que es de mala suerte…” asintió y yo no quería pensar en eso, invente que en otras sitios es de buena suerte porque utilizan la piel de las culebras para elaborar emplastes que cierran heridas y borran contusiones.
Desgastados los zapatos hasta la voluntad, encontramos una cruz erguida en el cerro, cruz que llevaba una mascara que representaba el rostro de un cristo agónico y que indicaba la cercanía de nuestro destino, descansamos un rato y hablamos de mi afición por la fotografía y superé sus ingenuas preguntas con respuestas difíciles. Posteriormente yo hice las preguntas y recién supe que mi amigo volvía después de tres décadas a su pueblo natal, volvía con el deseo de reencontrar a los amigos de la juventud que mantenía en recuerdos y algunas fotografías polaroid, para saber que paso con esa chica que le gustaba tanto y nunca le dijo nada por temor a un No, su patética confesión me era tan familiar.
Yura Viejo nos recibió con sus calles sin personas, con cielo entristecido, es decir con promesa de lluvia y viento que se metía en los maizales para saberse fuerte doblando las cañas y espantando pájaros.
Deje a mi amigo descansar en una banca de la plaza, molesto por no ver a las chicheras en las esquinas que le maten la sed con el espumoso líquido de sus baldes blancos. También sediento pero resignado me fui a recorrer el pueblo, después de una hora de fotografiar cuanto lugar me llamaba la atención regrese a la placita y encontré a mi camarada conversando con un anciano de barba, bigote y sombrero de mimbre, parecía enfermo de tanta soledad. Me acerque para participar de la charla, sin embargo esa solemne comunión que formaban ambos me impidió decir y solo escuche. Mi amigo se enteraba de lo que aconteció en su ausencia, matrimonios convenientemente felices, hijos ingratos que se fueron y olvidaron a sus padres, señoritas indecisas abandonadas por los amores de su vida y sequías que quemaron cultivos y llagaron la esperanza de la gente.
Cabizbajo, con la gorra azul sobre las rodillas, sorteó nombres y apellidos esperando recibir una respuesta que aligerara el peso de su corazón ansioso, pero todas las personas a las que conoció ahora eran huesos bajo la tierra del pequeño cementerio establecido junto al templo de Yura Viejo.
“el tiempo no perdona…” pronuncio para si mismo pero le oí y en su rostro aparecieron mas arrugas y hasta sus pestañas llegaron las primeras gotas de la lluvia que escondieron eficazmente las lagrimas que soltó.
Recién a las cinco de la tarde llegaría el transporte que nos devolvería a la ciudad. El viejo del bigote cano se volvió a su silencio para contemplar las paredes del templo, mi amigo mojaba las manos en un charco y ambos nos escondimos de la lluvia debajo del ala de un techo de calamina.
Aplastaba sus recuerdos con repentinos suspiros y se resistía a ver siquiera la puerta del panteón. Trataba de encontrar en el ruido de la lluvia y el distante ladrido de un perro: el ruido de una fiesta y las risas incontenibles de otro tiempo, pero no lo consiguió.
Finalmente abordamos el vehiculo de franjas rojas y amarillas que parecían incandescentes y violentas flamas. Partimos con un cielo oscurecido y lloroso sobre nosotros, “como aquí adentro” pienso que hubiera añadido mi amigo del que nunca supe su nombre.
Finalmente consentiré un pensamiento, él era un fantasma, exactamente un fantasma o casi un fantasma que desapareció cuando le toco un soplo de verdad que no pude distinguir.
Pero mejor digo lo que paso: me quede dormido y no lo vi bajar del vehiculo así que no se con precisión si se extinguió en el asiento como un fuego débil o pago el pasaje convenido y piso el suelo del paradero antes de que yo despertara. Probablemente al amparo de su gorra y sobre la tierra mojada diga lo mismo aquel extraño que regreso a Yura Viejo después de tres décadas para ver a sus amigos.

domingo, 10 de agosto de 2008

Jorge

Siendo pobre yo sólo tengo mis sueños
He extendido mis sueños bajo tus pies
Caminas suavemente porque pisas mis sueños

WILLIAM BUTLER YEATS
los sueños les pertenecen
a los niños pobres
a los esperanzados y tambien
son propios del amor
que nunca llega a ser amor
por eso mismo les pertencen.
Los sueños, los más bonitos
son obsequios a guardar
dentro del corazon
y custodiarlos
con aldaba y promesa
porque no se debe incomodar
con ilusas alegrias
a la felicidad ajena y merecida.

Aqui no hay metaforas

Yo, con perdón y sin permiso
Te estelarizo beso
Que lo ilumine todo
Parcial o totalmente todo
Suficientemente insuficiente,
Un beso tierno y obsceno
Obscenamente sincero
Continuo y continúo
Sin corregir rumbo
Ni ocuparme laborando
Subo sin distracción ni pero
Por tus cintura,
Hasta los botones
Saludo alma, peca y blusa
Me distingo bien contigo
y no importa lo demás,
Simpática cóncava
Me digo peregrino de tu boca
Sin solicitudes porque no, No,
No quieres, sin condiciones
Solo antojo de allanamiento
De no quiero pero…
Te quiero y abrazo
Soy tu amigo y enemigo
Entre suspiros, en tu foro
Nos miramos
Para joder el corazón
Con ternuras y claves
y con ellos florecidos
Mordemos palabras
Conversamos en un beso
Descifrándonos: anteayer
Si, era una rosa para ti
Y otra vez los ojos,
Pero está bien, sin poemas
Después me inclino
Rozo tu nariz fría
Me aseguras con pestañas
Y construyes caricias
Con saliva, respiros
Lengua, paladar y ganas
Eres, sin metáforas,
La Artesana
De los besos sabor nube
Esta mano soñaba ser caricia
Hermana inseparable de tu mano
Disponible pañuelo para el llanto
Fiel Transeúnte sobre tu mejilla

Quería calentarse en tu sonrisa
Recorrer como lágrima el labio
Te quería y pedía irse a tu lado
Porque soñaba mal que le querías

La caricia lloró, sin piel, su anhelo
Sin mapa, rastro, sur, de tu cariño
Se guardó sin pensar en más intentos

Pulsó el sueño como un frío vidrio
Se mudó la ternura de sus dedos:
Mi afán sincero de darte abrigo

lunes, 4 de agosto de 2008

Domingo

Colecciono los cromos exclusivos,
De papel adorado casi todos
También guardo los feos envoltorios
Deslucidos por mis manos de niño

Tachoné con los besos permitidos
Las nostalgias al álbum de los cromos
y los sueños: los nuevos y los rotos. /
Reviso mis recuerdos los domingos

En la portada puse una tarjeta
De edición limitada: el corazón
Limpio, radiante, sin llaga ni flecha.

Por la vereda sin cuidado voy,
Me dicen eres fan de la tristeza
Las puertas de mi extensa colección

domingo, 20 de julio de 2008

El robot que todos llevamos dentro


Esta es la primera impresión de una singular película de animación que vi hace algunas horas. Seguramente las ganas de escribir un comentario surgen del incomparable aprecio por lo visto y disfrutado, por el exquisito placer que todavía circula desde los ojos hasta el alma y desde el primer al último fotograma y aún después. Si me apuro con este texto es por la emoción de haber encontrado una película superior hasta las lágrimas. Recuerdo que me dijeron que los hombres nos aguantamos el llanto cuando una película nos conmueve, esto por un orgullo insano. Ayer el sentimiento me derrumbó los ojos a pesar de tener una actitud bien adiestrada para esos momentos.
Haré lo posible para no dar muchos detalles del film y no disminuir su deseo de ir al cine o comprar la copia. Wall-e (hual-i) es un robot, único y funcional en su clase que tiene la labor de limpiar el planeta. La máquina es una pequeña compactadora de desechos que apila cubos de basura a diario mientras en una lonchera guarda los objetos que le causan interés.
En la soledad de un mundo arruinado por la contaminación wall-e dejó de ser un artefacto programado y “vive” para cumplir con su natural curiosidad de descubrir y encontrar. Al principio, la ausencia de un narrador que explique lo que vemos se extraña por la costumbre adquirida en tantas otras películas, pero la sensación desaparece a los segundos para así disfrutar del mejor homenaje al cine mudo.
El pequeño rodante al final de cada jornada regresa a su hogar y en su alegre rutina coloca una cinta en el reproductor VHS para ver la película “Hello Dolly”. Wall-e observa con atención a los personajes en la pantalla y reconoce un destello, un anhelo que no disimulan el metal y los pernos mientras los protagónicos de “Hello Dolly” pasean de la mano.
Personalmente, el sueño de Wall-E de poder entrelazar sus frías prensas metálicas a otras, en el caso humano: recoger la mano de la mujer amada, este símbolo es el sello de la película, porque es el síntoma de un primer amor: ingenuo, iluso pero mágico. También es símbolo de la necesaria solidaridad entre los hombres, del repentino descubrimiento de la caricia cuando de alguna manera tropiezan dos manos. Es remedio, calida esperanza y unión.
El robot de enternecedores receptores oculares conocerá a una sistemática, esquiva y bella máquina que lo “bombardea” con emociones y Wall-E prevalece en su idilio a prueba de cortos circuitos.
Aquí me quedo, con ganas infantiles de contar más, pero con la consideración correspondiente a mis amigos y ocasionales lectores. Obviamente mi recomendación esta entre líneas para que ustedes vean la película animada de nombre Wall-E y me reprendan por equivocarme o, con mayor seguridad, se conmuevan y diviertan con un seguro clásico moderno. En palabras mayores: Es una muy buena película, tienen que verla.