domingo, 21 de diciembre de 2008
Aquella rosa
Caricias en ciudades sin obreros
Gorriones emigrantes del ensueño
Desempleados, alas sempiternas
Piensa mi corazón en la banqueta
Seguir a una canción y su consejo
Transgredir con fervor tus mandamientos
Y volverme deseo en tu queja
Besarte sin permiso y con las ganas
De pronunciar tu nombre en la boca
Y saber el sabor de tus palabras
Desatar con caricia y sin demora
Tu pecho, y ahí, tan bella y callada
Blanca y al tacto: intacta rosa roja
miércoles, 10 de diciembre de 2008
Misterio en el Aire
Sintoniza tu radio los domingos a las ocho de la noche.Dejo este poema, viene desde el 2005 con nostalgia de ese año. le titulé "Remiscencia" voy a por el diccionario, no recuerdo porque le bauticé así.
Le cubrieron con viejos periódicos.
Con tantos como pudieron hallar para ocultarlo.
Pero como una cuenta de luz asomaba un ojo.
Desorbitado, empapado de luna
y de el como una lagrima de dolor una gota de sangre resbalaba
…
le descubrieron, le lloró su madre, le besó
sin importarle besar una mejilla sin pómulos, una boca sin dientes.
desesperada apretó el hueco cráneo contra su pecho
…
Lo metieron en una bolsa.
Empañó el plástico con el aliento de sus vísceras calientes
Con el suspiro de alivio de su corazón abierto
viernes, 5 de diciembre de 2008
Respetable payaso del cine Hindú
Comento y me sobrepongo de mi alergia al cine de la lágrima fácil que conocí hace cinco años, al cine de Bollywood, que intenta hacer sombra con su quinta esencia a la maquinaria compulsiva de Los Ángeles.
No tolero el cine actual de la india, seguramente digan que me equivoco y me maldigan los efusivos seguidores de las coreografías y los gestos cursis pero aun no he revisado la filmografía de ningún director actual de este país oriental por sanidad del alma. Guardo una esperanza y ojala me jale las orejas como manda el códice de símbolos hindúes cuando tropiece con un regalo del dios Vishnu.
Mientras tanto califico y etiqueto a las producciones de punto en la frente como telenovelas de tres horas. Lacrimógenas, maniqueas, bazar de estereotipos donde no tiene cabida el realismo duro ni el beso redondo. No hay ni asomo de un cine independiente o distinto, rezagado por los platos fuertes. La misma receta hasta que se acabe el sentimentalismo universal.
Mantendré mi abstinencia en el buen recuerdo de aquel festín de ternura y amor que vi hace algunos años, “Mera naam Joker”. Una de las dos películas en lengua indostaní que observe hasta ahora, la otra es “Madre India”. Mis respetos para estos clásicos de fotografia esmerada y buena musica.
“Mi nombre es Joker” es La historia de un payaso que debe reír así las lagrimas abunden y rebalsen su corazón, así su madre muera en el palco viendolo actuar, así la ambición le quite a la mujer que ama, le maten al perro, le roben la billetera y no le tiren el DNI. Aun así tendrá que sonreír y hacer reír a su público.
Hay clubes en el Perú de adolescentes, jóvenes y adultos con turbantes y saris hechos en casa. Pregonando el carisma de sus actores idolatrados, repasando pasos de baile y al pendiente de las infinitas producciones que salen cada año. No critico sus maneras solo me pregunto porque prefieren adoptar una cultura extranjera y le huyen a la que llevan pegada a los genes.
Pero volviendo al asunto principal. “Tienes el corazón mas grande, sigue creciendo y por ello sufres. Debemos sacarlo de tu pecho para que no te haga daño” dicen los otros payasos haciendo de cirujanos en el ultimo espectáculo de Joker como atracción principal del circo Gemini. Interesante estrategia para presentar al payaso y contarnos su tragedia de criatura de anhelos puros en el circo global de mentiras, ambición e hipocresía. Espectáculo, es el adjetivo correcto para este clásico de Bollywood que apareció en 1970 y tiene la dimensión del “Casablanca” americano.
Raj kapoor es el pintarrajeado protagonista que recibe la correspondiente paliza emocional en su trayecto para conseguir ser el mejor payaso, digamos que tres mujeres le zarandean el corazón hasta romperlo y la alegoría de su mala racha romántica esta empezando la película: El payaso haciendo malabares con un corazón de cristal lo lanza y deja caer, se hace añicos por la altura de la ilusion y la fuerza de la gravedad del desden, cada vidrio en el suelo refleja a su primer amor y comienza la retrospectiva, el callejón oscuro de Joker, su vida.
Quienes tuvieron la oportunidad de contemplar los aproximadamente 180 minutos de metraje seguramente quedaron encantados con los musicales que tienen ritmo pegajoso. Las canciones empiezan tiernas, se contagian de melancolía y terminan con esperanza en el destino para curar las heridas de amor.
Raj Kapoor además de actuar dirigió y según la poca información que encuentro era un consagrado cineasta que paso un mal rato cuando las salas de cine de Bombay no se poblaron para pasar sollozo y coca cola con “Mera naam Joker”. Después del estreno recién la gente comenzó a darle importancia al payaso.
La primera hora la dedican a la adolescencia y le añaden filosofía que desemboca del Ganges. Relatan esa etapa que no es noche ni día sino la transición de niño a hombre, el amanecer. Se enamora de su maestra. La segunda hora, otro amor imposible pero que vale la pena, esta vez es una bella acróbata rusa que llega al circo por un tiempo, suficiente para ilusionar a Joker y a su madre quien desea una nuera. Ambas parten, una a Moscú la otra al cielo. En la tercera hora el payaso sacrifica su amor que tarde o temprano iba a ser reemplazado por la ambición de su compañera, quien sueña ser actriz y famosa, en ese orden.
Termina y como debe ser, en medio del ambiente festivo del circo. Pero el espectáculo no acaba hasta que levanten el estrado o se apague la vida del simpático Jocker. Es la ultima presentación, ultima broma y cancion, sin embargo antes de culminar la función él vocifera optimista que no ha finalizado, todavía hay Joker para sufrir un rato mas y quizá encontrar a la persona que no pague mal su cariño y le acepte. La banda de músicos se impone, toda la planilla circense danza y aparece un aviso en los últimos fotogramas: -Probablemente no sea el final-.
Los aplausos correspondientes para "Mera Naam Joker" pero aun no me despercudo la idea de cine cuadrado que me inspira Bollywood y sus estrellas a esta fecha.
Namaste
jueves, 4 de diciembre de 2008
Siempre te amare
Y sin maldad conjura mi tristeza
Si ilumina mi vida, la más bella
Si sateliza lejos me lastima
Mi tierna vocación es decisiva
Curvar su corazón con la potencia
de mi verdad, cosquilla que contenta
su jornada de horas sin sonrisas
Su felicidad es como la luna
En su creciente de luz afilada
Con ensoñación de las comisuras
Intermitencia en la noche humana
Hacerla reír es mi amor en suma
y después el gran premio es mirarla
jueves, 13 de noviembre de 2008
Te captura, te hipnotiza, te sorprende y deleita

Encontré el DVD pirata de “Old Boy”, intermitente, en una galería de la ilegalidad y menospreciado por el público en su exploración y búsqueda del boom de la temporada: High School Musical 3. Hasta nuestro país el metraje surcoreano llegó con el nombre “Hipnosis Mortal”, título tibio, referencial e insolente para denominar a la mejor película del 2003, galardonada en Cannes y en el festival Internacional de Cine en Sitges.
Si una noche de lluvia ves a un sujeto con un paraguas violeta, cambia de acera y ve a casa. La tragedia de Oh Dae-Su comienza el día del cumpleaños de su única hija. Consigo llevaba un obsequio para ella pero completamente ebrio terminó en una estación de policía por escandaloso. Un viejo amigo del colegio pagó por su liberación y mientras llamaba por un teléfono publico a casa de Oh Dae-Su, el protagonista desaparece.
Inmejorable inicio que enciende el interés del espectador. Old Boy del director Park Chan-wook se basa en el manga japonés del mismo nombre pero de distinta línea narrativa y final. El thriller consigue el principal de los requisitos: Cautiva y desde el principio, acelera el pulso, regula el ritmo, apura los latidos nuevamente y detiene el corazón cuando lo cree apropiado.
Pónganse en la piel del anti-heroe. Después de haber sido secuestrado, Oh Dae-Su, llega a una habitación. Transcurren los días con sus noches, nadie le dice que ocurre y porque ha sido confinado a este cuarto. Por un pequeño corredizo en la parte baja de la puerta le entregan los alimentos, durante las noches lo gasifican para dormirlo y medican para que el encierro no lo enloquezca. Hacen bien, porque serán quince años de morder labios y deambular por el mismo piso, cuidando y alimentando con desesperación, su deseo: la venganza.
Edmundo Dantes de la novela El conde de Montecristo se interpone insistentemente en Old Boy, como icono del personaje, nada más. Oh Dae-Su pasará su cautiverio en compañía de un televisor que le remediara la eternidad y soledad del encierro sin embargo también lo convertirá en un marginal de la realidad. A través del aparato se topará con un informativo que le avisa del asesinato de su esposa, le acusan de ser el homicida, su hija ha sido dada en adopción.
No es Edmundo Dantes acusado injustamente, recluido, vengativo, compensando por el destino y redimido por el amor. Es Oh Dae-Su y el es ruin, trasgresor, parasito transformado en algo peor. Cuando hace una lista de sus enemigos, descubre que le ha hecho daño a mucha gente, no se degrada sino le molesta el problema que tendrá para buscar al responsable y hacerle pagar. Se entrena físicamente, se tatúa líneas en los puños por cada año, roe la pared con esperanza y cuando esta a centímetros de respirar el smog de la calle... Llenan de gas como cada noche su sofisticada celda pero despierta el siguiente día dentro de una maleta puesta en lo alto de un edificio, es libre.
Son ciento veinte minutos de terapia del rencor, arte y narrativa hipnótica. Mencionaba en el párrafo anterior que Oh Dae-Su es liberado, sin embargo coincido en que solo ampliaron las paredes de su celda. Entonces el hombre del martillo inicia su carrera departiendo sufrimiento, puñetes, patadas y obviamente martillazos para conocer a su castigador y mas inquietante, su motivo.
Un genial Choi Min-sik interpreta a un irracional e infantil Oh Dae-Su. El actor tuvo que recibir entrenamiento y seguir un régimen para cambiar la imagen del deslustrado personaje cotidiano antes de ser el desquiciado vengador. Le acompañan a la misma altura Woo Ji-tae (Lee Woo-jin) y Gang Hye-jung (Mido). En el 2007 la polémica marco a Old Boy cuando el también ciudadano de corea del sur Cho Seung-hui acribilló a 32 estudiantes del Instituto Virginia Tech (EE.UU.), el psicópata envió videos a los medios informativos, dos imágenes son similares a las fotos promociónales de Old Boy. Punto aparte la influencia del film en las paranoias y esquizofrenias del mundo.
La fotografía de la película (Jung Jung-hoon) merece todos los premios. Los planos son suficientes para demostrar el desamparo, la obsesión y la soledad. Asimismo la claustrofobia dentro de la habitación-cárcel, pero la combinación de los elementos dentro de un encuadre es otra característica a resaltar, así como los contrastes de color y formas. Así se crean imágenes o secuencias que son sellos de la película. Como marca registrada del film destacó la escena de la pelea de Oh Dae-Su contra el bando de secuestradores, un traveling lateral que registra el combate. Hastiados de las peleas que nos regala el cine y que mas parecen danzas acrobáticas esta vez la cámara se desplaza y nos entrega una masacre sin pudor, estética del furor. No todos los orientales saben artes marciales.
Tambien Recuerdo la escena del calamar devorado, el animal retuerce las ventosas en su intento por escapar de aquella boca, es un acto inconciente porque la cabeza del molusco ya ha sido destrozada por los molares de Oh Dae-Su. Parece una advertencia, un pronostico, una metáfora de lo que viene. Se utilizaron cuatro calamares para conseguir la toma, causo controversia, el director agradeció al equipo y a los calamares sacrificados cuando le entregaron el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes.
“Old boy”, “Hipnosis Mortal”, incluso en algunas partes del planeta la consignaron, “Cinco Dias Para Vengarse”. Este es un film distinto y se distingue por mostrarnos a un ser humano sin la indumentaria de la moral represora y la razón autosuficiente. Encontramos al animal humano legitimo, pulido hasta el nervio, consagrado por el dolor, perseguido por el recuerdo y en busca de la satisfacción intima de la venganza.
Les entregue la primera dosis de esta maravilla del séptimo arte, no puedo revelar el argumento completo. Delimito la película con dos frases de la misma. Como prólogo: “Ríe y el mundo reirá contigo, Llora y lloraras Solo” y como epílogo: “¿Solo porque sea una bestia no tengo derecho a vivir?”Se rumora que se prepara un remake (rehecho) para el público de occidente. Si son ciertas las infidencias se conseguirá un producto atractivo pero de menor impacto, imposible superar al original. A pesar que el papel de Oh Dae-Su vaya a manos del taquillero Will Smith y la dirección de la nueva versión al rey midas, Steven Spielberg.
lunes, 20 de octubre de 2008
Motor y Motivo: Descifrado
aire que respiro (Si es luz y aire, indispensables. Antes como se las ingeniaba para mirar y ¿que respiraba?)
Eres en mi vida
Motor y motivo (Aquí se descubre la vocación por la mecánica del compositor)
Ayer tan lejana
hoy tan dentro mío (Que giro repentino en la canción y en que tiempo)
Solo con mirarte
me has hecho cautivo (Ya quisieran las bandas de secuestradores contar con esos dones)
Ocupas mi mente
Un noventa por ciento (Y uno se pregunta el 10% restante en que lo ocupa)
Tu nombre pronuncio (El orden de los factores no altera el producto: tu nombre pronuncio o pronuncio tu nombre)
Muero por tus besos (Retórica del amor y no seria mejor: Vivo por tus besos, yo opino)
Me emocionaste
mi mundo es sereno (Que contradicción. ¿Se emociona o su mundo es sereno?)
Te has adueñado
de mis sentimientos (Recomendamos especificar que sentimientos)
Ay como has hecho
para que te quiera (No sabe que le atrae. Esto toma connotaciones de ser floro)
Dependo de ti
como planta la tierra (Este es un arrebato amoroso, un símil entre la actitud emocional en pareja y la jardinería básica)
Sin mover un dedo
me has hecho adorarte (Debe estar muy buena)
A primera vista
me enamoraste (“No existe el amor a primera vista” José Feliciano)
Te regalo mi vida (Tragedia shakesperiana en la cumbia)
Mi cariño sincero
mi alma, mis sueños (¿Y como será el cariño concero?)
Y todo lo que quiero (juego de palabras con paradójico resultado: todo lo que quiere y acaso no la quiere a ella)
y no me cansa decirte:
Te amo (ni que fuera un esfuerzo sobrehumano)
Le grito al mundo
te amo, te amo (Retiro lo anterior. Para que todo el mundo escuche, vaya esfuerzo y que exageración)
Me doy cuenta que no soy bueno para hacerla de gracioso y más revelador todavía: estoy escuchando mucha cumbia.
viernes, 17 de octubre de 2008
Una aventura más

La cuarta aventura de Indiana Jones es una sorpresa tanto así como sobrevivir a una explosión atómica refugiado dentro de un refrigerador de plomo. Pero ahí estaban Silvestre Stallone y Bruce Willis puliendo recuerdos y repitiendo hazañas. Entonces Lucas Film vistió al sexagenario Harrison Ford con las indumentarias del aventurero de los ochenta y lo hizo montar este nuevo espectáculo de escenarios fantásticos, efectos especiales, acrobacias-persecuciones, balas comunistas y demás ingredientes que pronosticaron un éxito de taquilla, y así fue.
El inicio es bueno como para reconciliarnos un poco con los responsables del filme que vapulearon el digno final de “la ultima cruzada”: A los dos Jones con sus amigos cabalgando hacia el crepúsculo y la música que compuso John Williams de fondo, en clara conclusión de la aventura que comenzo en 1981.
Así empieza este nuevo artificio taquillero: Los soviéticos llegan al Área 51 haciéndose pasar por soldados americanos, abren el baúl del automóvil, rueda un sombrero y echan por tierra a su rehén que recoge la deslucida fedora. La sombra del aventurero se impone sobre la portezuela del vehiculo militar y Henry Jones Jr. “Indy” se cubre la cabeza con su noble casco de fieltro.
La trama de “la calavera de cristal” emparenta el denominado incidente Roosevelt, osamentas alienígenas, la cultura paracas y la leyenda del dorado. Todo revuelto en plena guerra fría. La historia la idearon George Lucas y Jeff Nathanson, pero el guión paso por varias manos antes del Si definitivo. Incluso el director de Sexto Sentido, Manoj Night Shyamalan, colaboró con un guión alternativo que no acepto Steven Spielberg y se decidió por la adaptación de David Koepp (guionista de Jurasic Park y Spiderman). El rey midas del cine dirige nuevamente a Ford y al elenco retornó karen Allen (Marion Ravenwood del “Arca de la Alianza”) con una sorpresa para el maduro Indiana.
Algunas torpezas serán ubicadas y condenadas por los ilustrados peruanos durante el visionado del film que supera las dos horas. Un ejemplo: Indiana llega a Perú, el trazado habitual sobre el mapa señala a Cuzco como el destino de los viajeros pero vemos a los personajes en el Aeropuerto de Nazca. Doble y monumentales errores porque lo que existe es el Aeródromo “Maria Reiche” de Nazca y no esta ubicado en la ciudad imperial sino en la region Ica.
También causan molestia los disparates históricos, porque los hay, así como las imprecisiones geográficas y las combinaciones culturales al antojo. El amargo bocado pasa con sorbos de adrenalina que los protagonistas brindan en cada secuencia de acción, inverosímiles secuencias algunas veces pero efectivas para los seguidores de este genero.
Antes del “The End” del comentario indico lo siguiente: “Indiana Jones y la Calavera de Cristal” no supera a sus antecesoras pero se impone ante el habitual panorama del cine, ocasionalmente irradiado por una película decente, digamos que esta intenta serlo.
Una aventura más del canoso arqueólogo que todavía no entrega la posta o mejor dicho el látigo a su sucesor, pero esa parece ser la intención de continuar la saga. Personalmente la película tiene un principio memorable, regular en toda su trayectoria y un final previsible desde el principio, desde el primer trailer, del primer póster. Eso de Spielberg y los extraterrestres es irremediable.
lunes, 22 de septiembre de 2008
Desamparado
no tenía mis manos,
desde las uñas a los brazos
sentía un escozor insólito.
y lloré sus ausencias.
Más llanto hubo
cuando no tenía nada:
Manos,
para limpiar los mocos
y la tristeza esplendida.
desperté,
no tenía mis ojos
y tanteé la almohada
el piso, en busca de luz
sentía el calor
de las lágrimas
mientras me las tragaba.
Sin ojos para llorar
consolé el alma
con un grito de pájaro
de dios abatido
por una piedra insolente.
desperté,
no tenía mi boca
y golpeé con los codos
las paredes mientras
extrañaba un tremendo
rayo proveniente
de mis costillas.
Me censuraron
la sonrisa y los suspiros,
me quitaron todo
poco a poco, día a día.
cuando no era nada más
que un fantasma,
merodeador de habitaciones
del alba a la luna,
me embargaron
los sueños de ayer
y sus consecuencias:
ideas, deseos y demas,
en ese orden.
desperté un día
y me habían devuelto todo
pero no podía
dar muchas gracias
disfrutarlo, ni reir,
ni mi llanto más alegre
supo prosperar, otra vez.
solo me aterraba
la sensacion de cadaver
olvidado y extraviado
sin misas, llantos, ni oraciones:
el desamparo.
miércoles, 3 de septiembre de 2008
casi fantasma
Rápidamente nos unió la fraternidad que siempre afecta a los peregrinos, a los viajeros que comparten el mismo andar y requieren decir algo para no hacer caso al cansancio, el sudor y al tiempo. Pronto abandonamos el asfalto caliente e ingresamos a un atajo hecho por los pies constantes de los pobladores locales.
Quince minutos después del saludo éramos buenos amigos, de alguna manera también hermanos. Iniciamos una conversación acorde a nuestra situación, me contaba sus recuerdos mientras removía la tierra con sus zapatos antiguos, inapropiados para un trote tan duro.
“Hubo una gran fiesta antes de que me fuera, en el aniversario del pueblo y las familias más ricas, prepararon comidas y ponche…” decía con palabras lejanas. Lanzó una laja al hondo abismo que se abría al lado izquierdo del caminito y yo capturaba las imágenes del sitio con una cámara fotográfica no profesional pero que me calaba el ánimo de artista.
La conversación derivó en un gesto de duda por parte de mi camarada, perdimos rumbo, sabíamos que no podríamos remediar el error regresando todo lo andado así que inventamos un pasaje en medio de las enormes piedras y los dominantes arbustos que se impusieron de repente.
Fatigado pero nostálgico señalo una parte del paisaje, en el lugar a donde su dedo apuntaba hace mas de treinta años se desbarrancó un ómnibus y murieron diez personas, “nosotros bajamos y habían muertos botados como sacos, otros estaban malheridos o mejor dicho bienheridos pero lo que nos sorprendió fue encontrar a un niño abrigado, envuelto en mantas, se salvó de milagro, ni lloraba…”
Detuvo su relato cuando una culebrilla de cerro paseó su torso gris frente a nosotros, trazó veloz un enigma en la tierra y se escondió debajo de un hatillo de flores amarillas.
“Dicen que es de mala suerte…” asintió y yo no quería pensar en eso, invente que en otras sitios es de buena suerte porque utilizan la piel de las culebras para elaborar emplastes que cierran heridas y borran contusiones.
Desgastados los zapatos hasta la voluntad, encontramos una cruz erguida en el cerro, cruz que llevaba una mascara que representaba el rostro de un cristo agónico y que indicaba la cercanía de nuestro destino, descansamos un rato y hablamos de mi afición por la fotografía y superé sus ingenuas preguntas con respuestas difíciles. Posteriormente yo hice las preguntas y recién supe que mi amigo volvía después de tres décadas a su pueblo natal, volvía con el deseo de reencontrar a los amigos de la juventud que mantenía en recuerdos y algunas fotografías polaroid, para saber que paso con esa chica que le gustaba tanto y nunca le dijo nada por temor a un No, su patética confesión me era tan familiar.
Yura Viejo nos recibió con sus calles sin personas, con cielo entristecido, es decir con promesa de lluvia y viento que se metía en los maizales para saberse fuerte doblando las cañas y espantando pájaros.
Deje a mi amigo descansar en una banca de la plaza, molesto por no ver a las chicheras en las esquinas que le maten la sed con el espumoso líquido de sus baldes blancos. También sediento pero resignado me fui a recorrer el pueblo, después de una hora de fotografiar cuanto lugar me llamaba la atención regrese a la placita y encontré a mi camarada conversando con un anciano de barba, bigote y sombrero de mimbre, parecía enfermo de tanta soledad. Me acerque para participar de la charla, sin embargo esa solemne comunión que formaban ambos me impidió decir y solo escuche. Mi amigo se enteraba de lo que aconteció en su ausencia, matrimonios convenientemente felices, hijos ingratos que se fueron y olvidaron a sus padres, señoritas indecisas abandonadas por los amores de su vida y sequías que quemaron cultivos y llagaron la esperanza de la gente.
Cabizbajo, con la gorra azul sobre las rodillas, sorteó nombres y apellidos esperando recibir una respuesta que aligerara el peso de su corazón ansioso, pero todas las personas a las que conoció ahora eran huesos bajo la tierra del pequeño cementerio establecido junto al templo de Yura Viejo.
“el tiempo no perdona…” pronuncio para si mismo pero le oí y en su rostro aparecieron mas arrugas y hasta sus pestañas llegaron las primeras gotas de la lluvia que escondieron eficazmente las lagrimas que soltó.
Recién a las cinco de la tarde llegaría el transporte que nos devolvería a la ciudad. El viejo del bigote cano se volvió a su silencio para contemplar las paredes del templo, mi amigo mojaba las manos en un charco y ambos nos escondimos de la lluvia debajo del ala de un techo de calamina.
Aplastaba sus recuerdos con repentinos suspiros y se resistía a ver siquiera la puerta del panteón. Trataba de encontrar en el ruido de la lluvia y el distante ladrido de un perro: el ruido de una fiesta y las risas incontenibles de otro tiempo, pero no lo consiguió.
Finalmente abordamos el vehiculo de franjas rojas y amarillas que parecían incandescentes y violentas flamas. Partimos con un cielo oscurecido y lloroso sobre nosotros, “como aquí adentro” pienso que hubiera añadido mi amigo del que nunca supe su nombre.
Finalmente consentiré un pensamiento, él era un fantasma, exactamente un fantasma o casi un fantasma que desapareció cuando le toco un soplo de verdad que no pude distinguir.
Pero mejor digo lo que paso: me quede dormido y no lo vi bajar del vehiculo así que no se con precisión si se extinguió en el asiento como un fuego débil o pago el pasaje convenido y piso el suelo del paradero antes de que yo despertara. Probablemente al amparo de su gorra y sobre la tierra mojada diga lo mismo aquel extraño que regreso a Yura Viejo después de tres décadas para ver a sus amigos.
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